lunes, 11 de mayo de 2020


Cada persona tiene su momento gris, su punto de quiebre, su límite momentáneo. A veces nos sofocamos, nos falta aire y tiempo para entender ciertas situaciones de la vida. Si piensas que vas a ser vencedor sin antes haber perdido, entonces aún no eres un ganador, te digo porque lo viví en carne propía.

Las caídas, los tropiezos, las lagrimas de reflexión en tu vida te forjan nuevamente luego de ser destruido por aquellas cosas que pensaste que jamás podrían lastimarte, pero lo hicieron.

Libro: El chico de los ojos tristes.

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